El desafío se da en varios marcos: el ámbito teórico, el ámbito de las actitudes y los recursos técnicos.
Debe capacitarse continuamente en estos aspectos. No solo teóricamente sino asumiendo su práctica como una tarea de investigación constante. De esta forma podrá practicar una toma de conciencia y eventual revisión de los propios supuestos.
El docente democrático no asume una actitud distante, amenazante ni intimidatoria. tampoco en laissez faire, ya que no es blando ni errático sino dinámico y comprometido.Se hace cargo de la conducción grupal y de la tarea, adoptando una actitud auténtica de empatia cordial y entusiasmo, alienta las expectativas positivas.
La autoridad democrática debe tener firmeza. Es decir, organiza el trabajo, lo comunica, da la pauta al grupo que sabe a donde va que no está a la deriva. No improvisa. Su propuesta es sólida, atractiva y útil. Tiene un proyecto pedagógico orgánico. Aunque abierto a crítica y modificaciones no hace aguas.
Construye vínculos sanos y positivos, desde la aceptación y respeto para todos. No hace concesiones al respeto entre él/ella y los alumnos y entre ellos entre sí. No descalifica, ni rotula ni juzga. No humilla ni amenaza. Pero tampoco deja pasar ninguna actitud de avasallamiento, amenaza, agresión. No se deja maltratar ni desacreditar ni deja que maltraten a nadie. Favorece la integración grupal, la cooperación y no la competencia.
Favorece la pregunta y la indagación.Da oportunidad a la palabra.